jueves, 24 de mayo de 2012

Flash de Medios: Los trapos sucios de Bankia y otros más; por Javier Gómez de Liaño, abogado y magistrado en excedencia 24.5.12

Artículo de Javier Gómez de Liaño,  publicado en el diario El Mundo, en el cual el autor afirma que los españoles, en general, tienen absoluto derecho a saber qué ha pasado con la antigua Caja Madrid y con sus accionistas, en particular, en la defensa de lo que es suyo.


LOS TRAPOS SUCIOS DE BANKIA Y OTROS MÁS

"A José Luis Gutiérrez, sin fuego ya en el volcán de su corazón.

Resulta que un banco de nombre comercial Bankia, surgido en 2010 mediante una operación financiera conocida como fusión fría, pero que, al fin y al cabo, consistió en la unión de siete cajas de ahorro -las dos grandes eran Caja Madrid y Bancaja- aglutinadas con el título de Banco Financiero y de Ahorros, ha sido nacionalizado. La entidad gestionaba unos 340.000 millones de euros de activos y al parecer recibió del Frob -acrónimo de Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria- una ayuda por importe aproximado de 4.500 millones de euros, más, según dicen, lo que te rondaré, morena.

España es un país sorprendente y a mí, que lo conozco bien -entre otros motivos, por mi condición de funcionario en tiempos pretéritos-, me mantiene en una especie de asombro perpetuo. Una de las cosas que más me pasman de él es su capacidad de superación en el difícil arte de la trampa, que, al menos en teoría, debiera haberse desterrado para siempre con la democracia. Sin embargo, no ha sido así y la propia picaresca de políticos, empresarios y financieros de escasos escrúpulos ha supuesto una gran oportunidad para beneficiarse a costa de quienes, en su honesta sencillez y pobreza de conocimientos, se estremecían con la complejidad de términos como el PIB, la balanza de pagos, el déficit público, la tendencia alcista del índice del coste de la vida, la inflación galopante, la deuda pública o la prima de riesgo.

No quiero señalar a nadie porque nadie soy para juzgar a nadie y menos para acusar a nadie. Durante los casi trece años transcurridos desde que empecé a escribir en EL MUNDO, el paciente lector habrá podido comprobar que mis opiniones sobre los diferentes asuntos que he tratado se expresaron, salvo en media docena de ocasiones que requerían un tono diferente, con la prudencia y buenos modos que cabe exigir a un hombre algo mayor y dedicado a cuestiones de leyes y justicia, que son mis circunstancias.

Dicho lo cual, quisiera dejar constancia escrita de una pregunta que reconozco no es nada ingenua. ¿Está el Gobierno decidido a limpiar el mundo de los dineros y a terminar con los favores, chanchullos, trapacerías y gatuperios que, por lo que se lee y oye, son moneda corriente?

En foros y encuentros especializados se dice que de varias cajas de ahorros han volado miles de millones de euros que nadie o casi nadie sabe dónde están o, si alguien lo sabe, se lo calla, y en tertulias, corros, peñas y mentideros se susurra que don Fulano, don Mengano, don Zutano y don Perengano, todos ellos altos responsables de entidades financieras de ahorro se llevaron a donde fuere lo que no les correspondía y, según todas las apariencias, sigue sin corresponderles. Los que tenemos cierta edad sabemos de banqueros que se marcharon a su casa o para el otro mundo, con lo puesto. Mas, por desgracia, también conocemos otras gentes de las que quizá fuera imposible pensar lo mismo.

El Gobierno, si quiere contar con el crédito que, a tenor de las encuestas, cada día que pasa se devalúa, debería hacer un esfuerzo de valentía política y sacar a la luz, sin miedo a sus consecuencias, la mugre que puede estar almacenada durante años en balances y cuentas anuales, anegando a las instituciones financieras en un ambiente irrespirable. Las verdaderas secuelas dimanan no del escándalo sino del tapujo. Con razón, la semana pasada el editorialista del Financial Times preguntaba: ¿por qué al Banco de España, al Gobierno y a los banqueros les resulta tan difícil reconocer y contar la verdad sobre lo sucedido en Bankia?

No parece que el propósito del presidente ni el de su ministro de Economía sea contestar y menos, adecuadamente. Por el camino contrario, el de la timidez o la cobardía, el Partido Popular ha vetado en la Mesa del Congreso la iniciativa de varios grupos parlamentarios de crear una comisión de investigación. Por no permitir, ni siquiera ha consentido que los anteriores gestores de la entidad comparezcan en sede parlamentaria para dar cuenta de sus actos. Bastarán las explicaciones que ofrezca, a puerta cerrada, el subgobernador del Banco de España. La postura gubernamental me parece un error enorme e injustificable. En este asunto, lo mismo que en otros de cajas de ahorro en bancarrota, hay que tener presente el irresponsable papel desempeñado por los protagonistas del drama, empezando por sus presidentes y siguiendo, incluso con superior reproche de ilicitud, o de indolencia, con el gobernador del Banco de España, que hace poco más de un mes autorizaba a Bankia a seguir con sus planes, hasta el punto de dar el visto bueno al pago del millonario bonus de 2011 a sus directivos.

Los españoles, en general, tienen absoluto derecho a saber qué ha pasado con la antigua Caja Madrid y sus accionistas, en particular, a la defensa de lo que es suyo. No basta con que un Gobierno al que se supone honesto, como sinónimo de decente y honrado, gobierne con rectitud. Es preciso que también con probidad cuente la historia de lo ocurrido y, en su caso, si hubiere lugar a ello, a través del ministro de Justicia, imparta instrucciones al fiscal general del Estado para que promueva las acciones que procedan en defensa de la legalidad y del interés público.

Quienes gestionaron mal y por tal ha de entenderse la administración desleal, el falseamiento de cuentas, la adopción de acuerdos abusivos, la obstaculización de actividades inspectoras o supervisoras, la disposición fraudulenta de bienes o la asunción de obligaciones de las que se hayan derivado perjuicios notables y evaluables a sus socios y depositarios, deben responder de ello.

Las instituciones y las personas se deterioran tanto por el mal que hacen como por el mal que ocultan. Me parece un desatino mayúsculo suponer que hay que tapar la porquería por temor a su onda expansiva. El encubrimiento, aparte de ser una figura autónoma de delito, es todavía algo más y quizá peor. Es un engaño a la ciudadanía, pese a que alguno quiera adornarlo con eso que los meapilas -con perdón- llaman mentiras piadosas. Nadie debe temer las manchas de grasa ajena, y menos que nadie el Gobierno, que saldría fortalecido con un tratamiento de aire libre y pleno sol. Los que se han pringado no son tantos como parecen, ni tampoco tan fuertes como se supone. Se me ocurre que hoy su única fuerza es la del inmerecido silencio que los arropa.

Quede claro, una vez más, que no estoy pidiendo la cabeza de nadie porque no quiero, ni quiero que nadie quiera, la cabeza de nadie. Lo que sí patrocino y no sin poco énfasis, es que la ley se aplique. Esa ley ya existe y nadie tendrá que inventársela. Se llama Código Penal y a él se refería el señor Torres-Dulce, o sea el fiscal de la cosa pública, cuando el pasado fin de semana, en una entrevista a la agencia Europa Press informaba que había dado órdenes al fiscal Anticorrupción “para que se depuren todo tipo de responsabilidades que pudieran derivarse de la gestión de las cajas de ahorro” y expresaba su voluntad de que se averigüe, entre otras cosas, “si la percepción de determinadas cantidades indemnizatorias pudiera esta incursa en algún tipo delictivo”. O sea, lo mismo que días antes, en estas mismas páginas, proponía el sagaz e instruido Pedro G. Cuartango cuando invocaba los artículos 290 a 297 del Código Penal, dedicados a los denominados delitos societarios. A su juicio, las conductas que allí se recogen son las que han caracterizado presuntamente a los directivos de las cajas de ahorro y le llamaba la atención que hasta ahora ninguno hubiera sido procesado, pese a que el quebranto de las cuatro entidades que integraban Bankia había supuesto para el Estado más de 30.000 millones de euros.

Estoy convencido de que una gran mayoría de ciudadanos aplaudiría la iniciativa del Ministerio Fiscal y hasta colaboraría con él, en tanto en cuanto supondría que la Justicia trata a todos los paisanos por igual. Éste es un axioma aplicable a todos los países, en todos los ámbitos y a todos los momentos históricos. La igualdad ante la ley, lo mismo que ante la Justicia, no admite excepciones, ni interpretaciones, ni distingos. Es algo hermético e inalterable que discurre, o debe discurrir, por cauces ajenos al de las necesidades, conveniencias u oportunidades políticas que, cuando la interfieren, como puede ser el caso, acaban convirtiéndose en actitudes cómplices e impolíticas.

Admito que la intervención de jueces y fiscales en estos asuntos puede originar una especie de saldo de trapos sucios. No importa. La gran mayoría de españoles no tiene trapos sucios propios que esconder. También reconozco que no estoy demasiado seguro de que fuera sano destapar de golpe la cloaca de los mangantes, pues, a lo peor, a más de un juez, o de dos, partidarios -equivocados, por supuesto- de la prisión preventiva, antes de que lleguen las vacaciones y los turistas, les da por habilitar hoteles para residencia de imputados. No obstante, me reafirmo en la idea de que mi papel no es el de apuntar a nadie con el dedo acusador. Me conformo con ponerlo en la llaga"


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Puesto queda, señor letrado. Para que apunte en todas direcciones, que el verdadero mal de nuestro país, orígen y causa de todas las pústulas y llagas que padece este enfermo en fase terminal, por empacho de indefensión jurídica, en que se ha convertido España, se llama Justicia; o mejor, ausencia de ella.

Parafraseando a Cicerón, cada vez somos más los ciudadanos que, señalando a jueces, magistrados, fiscales y abogados, con nombre y apellidos, nos preguntamos: ¿Hasta cuando abusaréis de nuestra paciencia?

Como esto no se arregle pronto, un desparrame purulento de semejante calibre, se nos lleva a todos por delante.

(Enlace a artículo)

Casos Afinsa y Fórum: Espléndidas cartas publicadas en sendos diarios del País Vasco. 24.5.12



                         "Cuando has eliminado lo imposible, lo que queda, aunque improbable, debe ser la verdad" (Principio de parsimonia - Navaja de Occam)


Dos cartas, para esta segunda entrada del día de hoy, en nuestro Blog.

La primera de ellas, espléndida, sin paliativos. La segunda, habría rozado la perfección si no incluyese una "acotación"cuya lectura chirría.

Así, SI.

Así, comenzamos a entendernos; a jugar todos, al mismo juego, sin "truqui"/"tratos", hablando clarito, clarito, y sin"ases" en la manga.


Canal Afinsa se hace eco de las dos, para conocimiento general, con nuestro agradecimiento al compañero "Ángelo", por difundirlas a través de internet.
M.H.


Carta publicada en el Diario Vasco de Guipúzcoa.
Si quieres que no sigan riendose: EL 26 VEN A MADRID.
"El ministro de Hacienda asegura que el corralito en España es imposible. FALSO.
Hace 6 años, a iniciativa del Gobierno de ZP, agentes armados entraron en las sedes de Forum y Afinsa.
La excusa el informe de una inspectora de Hacienda, que en contra del ministerio de Economía, CNMV y Banco de España, califico la venta de sellos como operaciones financieras, en lugar de mercantiles, transtocando los balances de empresas saneadas convirtiéndolas en deficitarias.El resultado medio millón de familias españolas, el 1% de la población se quedaron sin sus ahorros y ademas se les tildó, a la vez, de espabilados y de tontos.

La filatelía era recomendada a ahorradores conservadores que huian de la especulación.Inversion recomendada por medios de comuncicación, revistas del Ministerio de Economía, y avaladas por ministros y la Casa Real.

Años despues el Supremo dictó que las empresas eran mercantiles y no financieras.Pero era tarde, las empresas estaban en liquidación.

Los afectados soliamos decir: Hoy somos nosotros, mañana te puede tocar a tí.Ese mañana ya es hoy.El corralito nos atemoriza todos.

Por eso el sábado 26 de mayo, los afectados acudiremos a Madrid, a reclamar justicia, y que no se nos trate como ciudadanos de segunda"

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Carta publicada en el Diario Noticias de Navarra.
Espero que nadie dude en ir a Madrid el día 26.

"ESTIMADO conciudadano. Hace 6 años que un colectivo de 450.000 familias recibimos un grave expolio seguido de una terrible humillación pública. Perdimos nuestros ahorros, fuimos tratados como tontos y avariciosos, y no podemos decir precisamente que la justicia nos haya tratado justamente. ¡Fuimos degradados a la categoría de ciudadanos de segunda!

En aquel 2006, la opinión pública pastaba en la idea de que "los pisos nunca bajan", "nada hay tan seguro como un banco", "el Gobierno ZP había llevado a España a la Champions League", o "la justicia es independiente". En ese marco se nos trató como los listillos avariciosos de los sellos. No hace falta que en 2012 le hable de la burbuja inmobiliaria, de bancos rescatados o de inversión en preferentes, ni de jueces condenados por prevaricación.

No, estimado conciudadano, no estoy exigiendo que me paguen. Solo le estoy pidiendo que siga leyendo, y solo pido a la prensa independiente y a los políticos valientes que investiguen nuestro caso. ¡No queremos seguir siendo ciudadanos de segunda!

La realidad era muy diferente. Entre los clientes de Fórum Filatélico y Afinsa había economistas y abogados de reconocido prestigio; agricultores, administrativos, funcionarios y obreros; empleados y directivos de banca, notarios, políticos autonómicos y nacionales… Gente de todo tipo que, además de tener su dinero en los bancos, una parte de sus ahorros la destinaba a unos contratos con unas empresas de las que la prensa, la propia banca y hasta publicaciones gubernamentales hablaban muy bien. Gente normal muy alejados del perfil de tontos del bote con el que se trató de identificar a los clientes de ambas empresas. Gente reflexiva, y con aversión al riesgo a la hora de invertir sus ahorros.

Estamos viviendo una situación kafkiana que nos provoca una tremenda sensación de inseguridad jurídica. Una inspectora fiscal, en contra de la ley vigente y de sus propios servicios jurídicos, modifica la naturaleza jurídica de estas dos empresas, transformándolas de mercantiles en financieras. Modifica su contabilidad, a los clientes nos convierte en prestamistas, y a empresas con grandes beneficios las transforma en quebradas. Siguiendo esta tesis aceptada por la Sala de lo Penal en la Audiencia Nacional, decenas de abogados que representan a miles de afectados presentan sus recursos y demandas por responsabilidad del Estado alegando ese carácter financiero que había provocado la intervención de las empresas y nuestra ruina. Y la Audiencia Nacional (en su versión Contencioso-Administrativa) aplica la ley vigente reafirmando que Fórum y Afinsa son empresas mercantiles, por lo que el Estado no es responsable. El carácter financiero, que implicaba la quiebra según la inspectora, queda desmentido por esta sentencia. Es decir, en el mismo edificio de la Audiencia Nacional una sala califica como financieras para intervenir y liquidar las empresas, y otra sala las declara mercantiles para no pagar a 450.000 familias afectadas. (Esto último chirría y sobra).

La misma sentencia nos anima a reclamar "por los cauces de la responsabilidad patrimonial por funcionamiento anormal de la Administración de Justicia". Y uno de los magistrados de la Sala de lo Administrativo de la Audiencia Nacional firma más tarde un artículo en el que dice textualmente, refiriéndose a la otra Audiencia Nacional: "La lesión patrimonial que han sufrido los clientes de Fórum y Afinsa se debe directamente a la intervención judicial de la otra Audiencia Nacional y a la situación de insolvencia que esa circunstancia provocó. Lo que sin duda habría sucedido con cualquier empresa, incluso del Ibex, si su plana mayor es detenida a lo Starsky y Hutch, y sus locales cerrados al público ¿O alguien cree lo contrario? Kafka estaría de acuerdo". Suficientemente contundente. ¿No? Alguien debería investigar el funcionamiento anormal de la justicia".

Podrías pensar estimado conciudadano que ya tenemos un criterio único. Pues no. Lo Penal de la Audiencia Nacional continúa su proceso sin que haya llegado a señalar ni fecha de juicio después de 6 años. Y el proceso concursal para la liquidación de Fórum y Afinsa, otro despropósito que alguien debería investigar, también aplica la presunción de financieras con perjuicio grave para los afectados a la hora de cobrar. ¡Es muy duro ser los únicos acreedores de la Historia que no tenemos representación en una empresa en liquidación!

Pero todo este despropósito nos ha traído una sorpresa. Leyendo el informe del 2º trimestre de los administradores concursales de Fórum, ¡aparecen 203 millones de euros nuevos! correspondientes a Hacienda pública deudora por devolución de impuestos, consecuencia de la consideración de financiera. ¿Una nueva sorpresa, un nuevo susto para Rajoy y Montoro? Alguien debería investigar.

Los afectados por el caso Fórum-Afinsa somos conscientes de los momentos de grave crisis que atravesamos. Se ayuda a entidades financieras en crisis para salvar a las familias que tienen allí sus ahorros. Se van a valorar sus activos inmobiliarios como si todos salieran a la venta, lo que sin duda rebajará su valor de balances; eso nos suena. Se crearán bancos malos para albergar todos los activos tóxicos. Y todo eso para salvar a la ciudadanía. Lo único que pedimos es que el nuevo gobierno, políticos y periodistas valientes nos escuchen, que vean la ingente documentación que retrata el atropello que estamos sufriendo. Que investiguen. No queremos más derechos que nadie, pero tampoco menos. Por eso vamos a salir a la calle el próximo 26 de mayo en las calles de Madrid. Para no seguir siendo tratados como ciudadanos de segunda".


Manifestación Nacional en Madrid
Sábado 26 de Mayo. 16:30 horas
Puerta de Alcalá - Plaza de Colón

 


Caso Afinsa: Benito Agüera Marín, administrador concursal de Afinsa, o cuando predicar no es lo mismo que dar trigo - 24.5.12


Si no fuera por el daño que nos han hecho, lo que sigue a continuación sería para desternillarse de la risa.

En un documento power point, fechado en 2004 y diseñado siguiendo las más ortodoxas recetas minimalistas de las presentaciones al estilo anglosajón: poquito texto, en cada línea, pero con contenido, para que el "presentador" pueda lucirse con el desarrollo de cada idea,  Benito Agüera Marín, uno de los tres administradores concursales nombrados por el juez en el Concurso Afinsa, da traslado de cómo ya, por aquellas fechas, él consideraba imperativo evitar, a toda costa, el fracaso y posterior cierre de las empresas.

Tras la lectura del documento, al pensar en la envidiable situación en la que se encontraba Afinsa a día de la intervención, y analizando los resultados empresariales de la compañía del modo más aséptico y objetivo posible, dejando a un lado las tesis elucubrantes de Yábar que dieron lugar al saqueo, uno se pregunta cual de las variables apuntada por Agüera, como posibles razones de fracaso y quiebre en las empresas, se daban en Afinsa. La respuesta es: absolutamente ninguna.

Y en la misma línea de pensamiento, resulta inevitable preguntarse cuantas de las actuaciones preconizadas por el administrador concursal de Afinsa en su panfleto, relativas a las actuaciones que resultan indispensables para sacar a la empresa de concurso, se han llevado a cabo por él mismo y por sus compañeros de juego. La respuesta vuelve a ser, de manera impenitente -e impertinente- exactamente la misma: ninguna. (En este sentido, el término  "inexcusable" que adorna la primera línea de la última transparencia se nos antoja manifiestamente obsceno; un bofetón, con toda la mano abierta, en la cara de 190.000 personas).

A día de hoy, a casi nadie le resulta ajeno el hecho de que, ya de por si,  la Ley Concursal es un bodrio manifiesto, cuya exposición de motivos ha fracasado estrepitosamente (*).

Quienes han salido ganando con este apaño de Ley han sido todos aquellos que, por razones esotéricas, pero que a nadie se le escapan (léase el "caso Roures", o el de Martinsa Fadesa), han salido a flote tras hundir sus empresas.

Las rendijas por las que se escapan todos los objetivos que deberían conseguirse gracias a esta Ley, que ha resultado en la práctica ser infumable, propician que tan solo un selecto puñado de empresas en concurso se haya salvado de la liquidación. (Huelga decir el futuro que le espera a la concursada cuando lleva la etiqueta de "intervenida por el gobierno, manu militari" adherida a un documento contable, fabricado al efecto, que la declara insolvente).

Gregorio Marañón dijo: "Serás víctima de tus palabras y cómplice de tus silencios". Las hemerotecas, como las palabras, las carga el diablo. Con el paso del tiempo, puede suceder que le dejen a uno con las vergüenzas al aire, convertido en víctima de sus propias contradicciones.

A la vista del contenido de la presentación, que sigue a continuación, mucho nos tememos, señor D. Benito Agüera Martín, que este sea su caso.
(*) A continuación, en "Más información", interesante enlace a la "Exposición de Motivos de la Ley Concursal".