viernes, 1 de junio de 2012

Caso Afinsa: Hacer caja con la colección de arte de Afinsa - 1.5.12



"En un mundo de liquidez casi ilimitada, en el que los bancos centrales dan al botón de imprimir billetes a la misma velocidad que Billy el Niño desenfundaba su revolver, los ahorradores (que hoy en día somos todos) han redescubierto el valor de los activos tangibles y limitados".


O sea, que empiezan y acaban. Metales preciosos, arte contemporáneo, antigüedades, vinos, coches de colección, diamantes. Bienes que a su escasez y potencial económico aportan su carácter material. Bienes con arte y sonantes".






Y tras esta gráfica introducción, que explicaría a la perfección lo que realmente motivó la brutal e ilícita intervención de la multinacional líder en el sector de inversión en Bienes Tangibles y de Colección, el título  a modo de flecha,  con el que Miguel Ángel García Vega "periodista y modesto coleccionista de arte contemporáneo", comete la osadía de indicarnos la dirección a seguir:


"Hacer caja con la colección de arte de Afinsa".  


El autor lleva más de 15 años escribiendo en "El Pais". Su blog  "quiere ser una piedra de Rosetta con el que entender el universo de los bienes tangibles", bajo una particular visión que, " en ocasiones", según él mismo lo expresa,  "parece, como el mundo, ancho y ajeno". ¡Y tan ajeno!, añadiría yo. Especialmente, para algunos, (que se lo pregunten a la Banca).

García Vega parece saber de lo que está hablando y de lo que suponía la existencia de Afinsa en el complejo y exclusivo mundo del Arte. ¿Cómo si no podría aportar tantos datos para "armar" el mensaje central de su artículo que, tras mucha información, vueltas y revueltas, expresa con meridiana claridad que los clientes estamos perdiendo una oportunidad de oro al dejar a un lado el "valor de los activos susceptibles de usarse para hacer frente a las reclamaciones"?.

Sorprende el lujo de detalles que aporta el periodista sobre una desconocida Colección de Arte Contemporáneo de Afinsa, llegando a apuntar incluso a una "valoración conservadora que oscila entre 1.5 y 2 millones de euros" (quienes hayan leído el Capítulo III de "El Saqueo de Afinsa", estarán de acuerdo conmigo en que G.V. se queda corto en la descripción de cual era el fabuloso valor de la compañía ahora saqueada), pero sorprende, aún más, que se tome la libertad de señalarnos el camino que, según él, nos conviene seguir a los clientes, y que no es otro que " acudir a nuestros representantes legales" para que se "interesen" por la tasación y enajenación de una colección de arte que, "a diferencia del patrimonio inmobiliario de la filatélica", "contiene piezas que ahora mismo se venderían con facilidad".

Dicho de otro modo, en román paladino y para que nos entendamos: que le echemos una manita a los administradores concursales, y al mismísimo juez, que están de los nervios,  para que el botín del expolio salga finalmente a subasta.

Pero eso sí, que la fechoría se lleve a cabo, "of course",  en las muy "selectas" salas que, gustosamente, se brindarían a "los efectos", muy amablemente referenciadas por G.V. en su blog:  Ansorena, Sotheby’s, Durán y Segre. (¿Será cierto el rumor que corre sobre los vínculos familiares que existen entre uno de los administradores concursales y la Galería Ansorena? )

¡Caramba con García Vega! ¡Caramba y como se les ve el plumero a quienes están moviendo "el arbol" a la espera de que caigan las maduras nueces del miserable expolio!

La garra siniestra de aquellos que están poniendo todo su empeño en laminar Afinsa hasta los cimientos parece estar dirigiendo la redacción del artículo. Nadie en su sano juicio se cree a estas alturas de la película que este "periodista y modesto coleccionista de arte contemporáneo" haya necesitado nada menos que seis largos años para sacar a la luz el valor de Afinsa, en un artículo que gira alrededor de una valiosísima colección de arte contemporáneo, ajena para muchos, y codiciada por unos pocos que, aplicando el "argot" concursal, y parafraseando al mono rojo bolivariano, estarían pidiendo con estruendosos gritos aquello de ¡¡liquídese!!.

En la misma línea, mucho menos creíble resulta que al tal García Vega le importe que el colectivo de miles de clientes, arruinados por esta ilícita intervención, recuperemos todo, o parte, de nuestro expoliado patrimonio, por vía de subasta.

¡¡Uff!! Yo no sé que opinarás tú, lector pero, más allá de sacar a la luz el valor patrimonial, artístico y cultural de la saqueada Afinsa, la intención real con la que se ha escrito tan sesgado artículo, apesta.