En estos últimos días, nos hemos dirigido a cada uno de tod@s los adherid@s a la Demanda de Manos Limpias, con motivo de las próximas Navidades.
Al hacerlo, hemos podido comprobar cómo estaban de “despejadas” y “abiertas” vuestras vías de comunicación. El resultado no ha sido nada bueno.
Nos han llegado “rebotados” 18 correos enviados a sus respectivos. Esto, que podría aparentar ser solo una anécdota, es lo suficientemente serio como para que nos tomemos tal circunstancia con mucha preocupación, y os vamos a explicar por qué.
Los expedientes de la Demanda – hasta ahora agrupados en DOS Bloques – están siguiendo el curso previsto. Unos ya están en la Sala de lo Contencioso de la Audiencia Nacional, y otros, los correspondientes a la segunda "tanda", todavía están en el Ministerio de Hacienda. Podemos asegurar y así lo hacemos, que están revisándolos hasta en sus más mínimos detalles, cosa que nos está sorprendiendo sobremanera. Y en esas verificaciones, les surgen ciertas dudas y piden aclaraciones, que tenemos el deber de contestar correcta y acertadamente, con toda celeridad, porque siempre nos dan un plazo limitado para hacerlo.
Y entre esas dudas, en ambos organismos, a veces se requiere la participación directa de los interesados, y ahí es donde cobra su importancia el valor de una comunicación eficaz entre nosotros y cada uno de los clientes adheridos a Manos Limpias.
Sabemos que es cosa común, que alguien, por muy diversas circunstancias, sienta la necesidad de vincularse a otro operador telefónico diferente al que tenía, y cambia su teléfono móvil sin mayor trascendencia. A veces, también sucede que por similares razones, una cuenta de correo electrónico se cambia por otra, y santas pascuas; pero si se dan ambas circunstancias simultáneamente, como así ha sucedido ya con algunos, resulta que si no se nos comunican esos cambios, perdemos la conexión con vosotros, y a ver que alguien nos explique cómo le trasmitimos a un compañero que necesita personarse por haber sido requerido cuando nos llegan “rebotados” sus correos y su teléfono móvil está apagado, o fuera de cobertura, como suele decir la máquina tonta que tienen los operadores.
Debéis conocer, que ya hubo un cliente, compañero nuestro, que ha sido excluido de la Demanda por la Secretaría de la Sala de la Audiencia donde se tramitaba su expediente, por no comparecer en la fecha requerida para subsanar una simpleza. Y mucho nos tememos, que en los días que corren, otro compañero lleva el mismo camino, ya que no hay forma de localizarlo. Y lo que no vamos a hacer y cualquiera puede comprenderlo, es ir hasta su pueblo en bicicleta dando voces por calles y plazas, tratando de dar con él.
Por tanto, todos aquellos, queridos amig@s y compañer@s que hayáis cambiado la cuenta de correo, o el teléfono móvil en los últimos veinticuatro meses, haced el favor de ponerlo en nuestro conocimiento, que nosotros inmediatamente y sobre la marcha, procederemos al cambio.
También sabemos, que entre esos 18 citados más arriba, hay media docena de ellos que, históricamente, tienen cerradas sus puertas de manera tal, que no hay forma de acceder a ellos. Allá ellos y ellas. Hasta ahora, han tenido suerte, pero si, por las circunstancias que fuere, llegase el caso no deseado de que fueran requeridos, y no pudiésemos contactar con ellos -tal y como ha venido siendo hasta la fecha, cada vez que lo hemos intentado-, sabemos ya el destino que les espera sin posibilidad de arreglo
Quede constancia de que, por nuestra parte, lo hemos intentado, pero ante una pertinaz sordera, hay que renunciar al esfuerzo vano de tocarles melodías celestiales.
Un cariñoso saludo de
Mila y Rafa