martes, 8 de enero de 2013

Casos Afinsa y Forum Filatélico:"El mayor error de la historia del consumo".

Mercado de Dinero



El 9 de mayo de 2006, la Policía Nacional, en un impresionante despliegue, intervenía y clausuraba, a instancias de la Fiscalía, las sedes de las empresas Afinsa y Fórum Filatélico. Esa fecha ha quedado grabada, junto con las intoxicaciones provocadas por la comercialización de aceite de colza, en la Historia de España como las dos grandes crisis del consumo en nuestro país. De la magnitud de la crisis de las filatélicas da una idea el hecho de que más de 460.000 familias se encuentren afectadas.

Con la perspectiva que va dando el tiempo, y con los procesos judiciales en marcha –alguno de ellos, a punto de resolverse–, queda claro que la intervención de las empresas fue un tremendo error, y que el daño que se ha infligido al sector de los bienes tangibles –que funciona perfectamente en otros países– es irreparable.

Los numerosos afectados por la clausura de las empresas han tenido que soportar que desde distintas instancias –incluso políticas y de asociaciones de consumidores– se les tildara de ‘codiciosos’ o ‘aprovechados’, por haber querido obtener con sus ahorros una rentabilidad superior a la que ofrecía el sector financiero.

El hecho es que ambas empresas habían estado funcionando a plena luz, cotizando a la Seguridad Social, pagando sus impuestos y retribuyendo a sus inversores durante más de 20 años, sin que se detectara una sola anomalía en su funcionamiento. Y de la noche a la mañana, caen bajo sospecha, sus gestores son encarcelados y sus sedes, clausuradas. Hay que recordar que en aquellos momentos (mayo de 2006), la opinión pública estaba volcada en ciertos temas que resultaban comprometedores para el partido en el Gobierno. Puede ser que, a modo de cortina de humo, se desencadenara esta intervención, para marcar la agenda de la prensa y la opinión de pública y ocultar otros asuntos.

Lo cierto es que el denostado sector de la inversión en bienes tangibles cuenta con una subyacente, los sellos, que no puede ser más segura, puesto que son títulos emitidos por el propio Estado. Y, como ha quedado sobradamente demostrado, los sellos existían, no eran falsos, ni estaban sobrevalorados. Frente a ellos, otras subyacentes de la inversión, como los pisos o las acciones, han demostrado en los últimos meses su verdadero valor. Quienes hubieran invertido en empresas como Astroc-Afirma, Colonial, Metrovacesa, o empresas de comunicación como el Grupo Prisa, han visto cómo su inversión quedaba reducida, en el mejor de los casos, al 10%. Sin embargo, nadie ha puesto en duda la honorabilidad de las empresas inmobiliarias u otras que han protagonizado sonoros desplomes en la bolsa, ni de sus gestores o inversores.

Todo lo contrario ha ocurrido en el sector filatélico. Quizá su auténtico pecado haya sido ofrecer pactos de recompra y permanecer al margen del sector financiero y de la bolsa, restándoles el negocio que suponen los miles de millones de euros que sus cientos de miles de clientes tenían invertidos en ellas.
Redacción.
Madrid  
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