El 11 de Enero de 2008, bajo el título "El ideal de ZP", escribí una Muralla que ponía de manifiesto, entre otras cosas, la terrible inseguridad jurídica que ofrece un país -más exactamente España- capaz de intervenir dos empresas pujantes -Afinsa y Fórum Filatélico- y de cargarse todo un sector de inversión: el de Bienes Tangibles y de Colección-, para satisfacer los deseos de la Banca y, más concretamente, según opinión generalizada entre los expoliados, de Emilio Botín.
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sábado, 8 de noviembre de 2014
martes, 28 de octubre de 2014
Personal y transferible (II)
Segunda parte de Y ahora qué, Muralla escrita el 27 de octubre de 2007.
Con la perspectiva de valoración que otorga el paso del tiempo, escuchar el audio que acompaña esta Muralla resultará para los lectores de Canal Afinsa, que no la hayan escuchado antes, cuanto menos, interesante; para mi ha sido demoledor.
Las palabras de Javier Maqueda -¿donde andará nuestro diputado Peneuvista?- insistiendo ¡una y otra vez! en la orientación financiera de la actividad de Afinsa -¡vaya con el Catedrático en Economía!- y en su falta de regulación, (yo misma, en un momento de la conversación argumenté que la ausencia de regulación no debería haber traído causa de todo lo que vino a continuación), resulta inaceptable en un senador ya que, de regulación de Leyes y desarrollo de Normativas debía saber el señor Maqueda algo más que el ciudadano medio.(*)
En el audio que acompaña esta entrada podréis escuchar, igualmente, testimonios de hasta qué punto estaba el Partido Popular decidido a ayudarnos por aquél entonces -¡increíble la villanía de Rajoy y sus muchachos!- y como guinda del pastel escucharéis, alto y claro, las palabras de Javier Maqueda referidas a Solbes y a su empecinamiento para que ambas empresas, Afinsa y Forum Filatélico, fuesen liquidadas sin cuestionamiento alguno, tras haber sido intervenidas por orden del Gobierno. (¡Vaya si las arteras maniobras les han dado resultado!).
En fin, amigos..., tristeza..., nostalgia..., indignación..., rabia..., profunda repugnancia..., nombrad una emoción negativa que haya podido sentir al haber escuchado esta grabación, siete años después de haber sido realizada, y daréis de lleno en el clavo.
Buen día para tod@s.
Mila.
(*)A riesgo de extenderme, a continuación del enlace al audio de City FM, inserto una parte del capítulo IV de El Saqueo de Afinsa -La verdadera historia de una intervención, en el que se trata en profundidad la cuestión de la Ley 35/2003 de Instituciones de Inversión Colectiva y su Disposición Adicional IV.
Tras su lectura, a la luz de lo que deja en evidencia, ¿cómo calificaríais la última sentencia del juez Francisco Javier Vaquer Martín, en relación a la actividad de Afinsa? ¿Qué os parecen sus "criterios" sobre el desfase patrimonial del que acusan a la compañía? ¿Cómo calificaríais todo el proceso mercantil que la ha llevado, por via de concurso, a una rampante liquidación?
¡Qué verdad es que no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo; ese mismo tiempo que pone TODO y a TODOS en su sitio!.
Nuestro momento de justicia, también llegará.
27 Octubre 2007
Y AHORA QUÉ (II)
Las
palabras del senador Maqueda continúan martilleando en mis oídos. No se si el
senador ha hecho esas declaraciones en un alarde de honestidad o más bien de
ingenuidad, pero en cualquier caso, todo lo dicho ha marcado un punto de
inflexión en el procedimiento abierto contra Afinsa Bienes Tangibles. Existe un
antes y un después de las declaraciones del senador, con graves repercusiones
para el Gobierno Socialista de José Luís Rodríguez Zapatero.
Antes de escuchar que esta intervención se debía a una decisión política –algo que muchos sospechábamos, pero de lo que no teníamos confirmación- nuestros esfuerzos por sacar adelante un Convenio de Acreedores se ajustaban, escrupulosamente, a trabajar según las “reglas del juego”, y el ordenamiento jurídico de la Nueva Ley Concursal.
Antes de escuchar que esta intervención se debía a una decisión política –algo que muchos sospechábamos, pero de lo que no teníamos confirmación- nuestros esfuerzos por sacar adelante un Convenio de Acreedores se ajustaban, escrupulosamente, a trabajar según las “reglas del juego”, y el ordenamiento jurídico de la Nueva Ley Concursal.
Después
de escuchar al senador decir que “esa no es una línea de trabajo que contemple
el Gobierno”, y que esta compañía “no va a continuar, y punto”, todo el
sistema jurídico que debe ser amparado por un Estado de Derecho se derrumba
como un castillo de naipes, llevándose también por delante aquello que
promulga y ampara la propia Ley Concusal.
Las
afirmaciones del senador, resultan, cuanto menos, escalofriantes, porque no
solo dejan entrever la responsabilidad patrimonial en la que haya podido
incurrir un Estado negligente sino que muestran, en toda su crudeza y de manera
evidente, una expropiación gubernamental y la vulneración de una serie de leyes
que afectan, tanto al ámbito penal, como al mercantil, y que con toda seguridad
acabarán por transgredir igualmente todo lo relacionado con los procedimientos
ligados al entorno de lo contencioso administrativo.
¡¡De
manera que todo este horror ha sido por una “decisión política”!! Y por esta
decisión, se inicia el 9 de mayo de 2006 un largo calvario para muchas
personas -cuyo sufrimiento no ha terminado- y que comienza con la
encarcelación de la cúpula directiva, para continuar, seguidamente, con el
despido de miles de trabajadores, el cierre y liquidación de las oficinas
de Afinsa por toda España, y la ruina económica y moral de 190.000 clientes.
Todo porque así lo decide el Gobierno de Zapatero. Y punto.
A tenor
de todo lo anterior, yo me pregunto ¿Cuántas personas, además del senador
Maqueda han oído de boca del propio Vicepresidente Solbes la sentencia de
muerte de Afinsa?
¿Lo
sabía el Juez de lo Mercantil que pidió traslado a Valladolid? ¿Y la abogada
–que no jueza- Dña. Purificación Pujol? ¿Lo sabe también el nuevo Juez
que acaba de tomar posesión? ¿Lo saben nuestros abogados? ¿Será por eso que
algunos de los que nos representan han optado por el “laissez faire-laissez
passer”, -es decir: no hacer nada, mientras los que hemos perdido nuestro
dinero nos estamos dejando literalmente la vida en sacar adelante un Convenio
de Acreedores?
¿Y qué
hay del Juez Pedraz? ¿Lo sabía también? ¿Y el fiscal Luzón? Y ya, por
elevación, lo sabía el ministro del interior D. Alfredo Pérez Rubalcaba –el
mismo al que oyeron decir:”a esas empresas las quiero aniquiladas” ¿Y el Fiscal
General del Estado? ¿Y la señora Yábar? ¿Lo sabían también? Me temo que si. Me
temo que todo el mundo lo sabía. Bueno: todo el mundo no. Nosotros, los
clientes, no teníamos ni idea de lo que iba a suceder. Las empresas tampoco.
Tan solo algunos “privilegiados” del Banco de Santander, sabían unos días antes
de la intervención que Afinsa iba a ser precisamente eso: intervenida, con el
jocoso resultado de que algunos de los que fueron informados, como no lo podían
creer, ¡¡no rescataron sus ahorros!! Aún deben andar pellizcándose la cara para
ver si están soñando ahora o soñaban entonces, cuando les informaron.
Pues
digo yo, que algo habrá que hacer ante
esta situación.
Un
gobierno que se ajuste a las reglas del juego democrático no puede actuar de
esa manera. Bueno, poder puede- y lo ha hecho- pero no debe. Pues bien:
nosotros, todos los perjudicados por esta terrible actuación, no podemos ni
debemos doblegarnos ante estos hechos, ni mucho menos entrarles al juego
pensando: “como ya está todo decidido, ¿para que continuar?”,
Toda
esta intervención está, en realidad, pervertida desde el origen. Nada es lo que
nos han dicho que es. Cualquier parecido entre la versión oficial de la
"estafa" y la realidad es, sencillamente, inexistente.
Los
Gobiernos no duran eternamente. Este tampoco se va a perpetuar, y las
selecciones las tenemos a la vuelta de la esquina. Partimos con 460.000 votos
de afectados directos: podemos convertirlos en 4 millones, si nos lo
proponemos.
Tenemos
ya evidencia suficiente como para convencer al más escéptico. Y tenemos
internet. La cinta de audio conteniendo las declaraciones del senador Maqueda,
y los documentos que tenemos en el archivo de este Foro cuya cantidad va en
aumento, deberían estar ya volando por correos electrónicos. Pero no solo a
periodistas -esos reciben órdenes y seguro que no se van a mover un “milímetro”
de la versión oficial- deberíamos hacerlos llegar a todo el mundo; conocidos,
amigos, familiares…. Pero deberíamos además, acompañar el envío con la
petición de que no voten a este Gobierno. Esa es la baza más importante que, a cinco meses de
las elecciones, nos queda por jugar. Quitarle cuatro millones de votos a este
Gobierno.
Y en
paralelo, pensemos – y actuemos, porque pensar solamente no sirve de nada -,de qué manera
podemos sacar nuestro problema fuera de España. Somos parte de un sistema mayor
que se llama Unión Europea. Sistema que tiene tribunales independientes
que administran justicia, porque están fuera del alcance e influencia de Gobiernos
perversos y corruptos. Acudamos a ellos. Pidámosles ayuda y amparo ante esta
situación. Estoy convencida de que nos van a escuchar y nos van a ayudar.
A pesar
de que en algunas cosas este país se parezca cada vez más a una república
bananera, o a un país tercer mundista, pensemos en clave de Europa. Y actuemos.
¡África
ya no comienza en los Pirineos!
NOTA:
¿Queréis saber cuantos artículos de la Nueva Ley Concursal nos amparan pese a las
transgresiones del Gobierno? Buscad uno
cualquiera, daos un paseito por el texto y leed todos los puntos del mismo.
Comprobaréis
cómo están, uno por uno, de nuestra parte. Y las leyes están para cumplirlas, por mucho
que a algunos gobiernos arbitrarios -como el que nos desgobiernarna, les
apetezca saltárselas a la torera, para conseguir sus objetivos “como sea”.
Desde la Muralla...¡¡seguiremos resistiendo!!
Desde la Muralla...¡¡seguiremos resistiendo!!
(ENLACE A AUDIO. PINCHAD AQUÍ)
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Instituciones de Inversión
Colectiva
Disposición Adicional IV.
En el momento de la
intervención, Afinsa estaba perfectamente regulada por la Ley 35/2003 de 4 de noviembre,
publicada en el Boletín Oficial del Estado número 265, con fecha 5 de noviembre.
Pues bien, esta regulación a la que hago referencia, que se había llevado a
cabo mediante una norma del máximo rango en España (por encima sólo está la Constitución), se
contiene en la
Disposición Adicional IV de la Ley citada, y estaba dotada de una
determinada particularidad: era una regulación específica que no hacía sino
reforzar y ratificar la legalidad en que ya operaba la compañía.
Esta afirmación no es menor. Se
basa en el hecho de que, con anterioridad a la Disposición Adicional
IV, Afinsa ya estaba regulada en su actividad social por las distintas leyes
que, con carácter genérico, disciplinan la actividad comercial y las sociedades
anónimas (Código de Comercio, Ley de Sociedades Anónimas, Ley de Auditoría de
Cuentas). Desde la aprobación de la
Ley de 2003, además de estarlo en las normas genéricas, la
actividad de Afinsa quedó regulada en una norma específica.
Afinsa nunca realizó captación
alguna de ahorros del público. Por el contrario, su negocio consistía en la
venta de lotes filatélicos con garantía, opcional para el cliente, de liquidez
por venta a terceros de la misma y, en ausencia de comprador, por recompra de
la propia compañía.
La importancia de algunas de las
conclusiones a las que nos lleva la regulación de la referida Ley, exige que
hagamos hincapié en las mismas. La primera de ellas es que Afinsa no tenía —ni
ofrecía— planes de ahorros a los clientes. Nosotros, los clientes de Afinsa,
comprábamos sellos a la propia Afinsa, o a otros de sus clientes, con la idea
de proceder a su reventa con posterioridad, obteniendo un beneficio de dicha
venta.
Esto que acabo de trasladar al
lector guarda relación con dos cuestiones igualmente importantes: el concepto
de intermediación y la denominación del beneficio obtenido por el cliente.
Ambas requieren de una cierta explicación antes de seguir avanzando.
Con respecto al concepto de
intermediación, éste queda convenientemente explicado por un hecho ya
mencionado en el párrafo anteriormente citado: el cliente podía comprar
sellos, bien directamente a Afinsa, bien a otro cliente, actuando Afinsa como
intermediario. Del mismo modo, cuando deseara venderlos, podría hacerlo
directamente a Afinsa o a un tercero, o bien quedarse con ellos y no proceder a
su venta.
Este negocio, y no otro, es el
que definía la Ley
de 2003 como propio de la actividad de Afinsa: el cliente celebraba un contrato
de mandato de compra y venta, u otro instrumento análogo, con Afinsa, de manera
que si era ésta la que vendía los sellos, percibía el precio de los mismos;
mientras que, si actuaba como intermediaria —y lo que se compraba eran sellos
de otro cliente—, Afinsa percibía una comisión. Al mismo tiempo, Afinsa asumía
frente al cliente que compraba el compromiso de vender los sellos por cuenta
del cliente que vendía, entregando a este el precio de venta de los sellos.
Este compromiso al que hago
referencia estaba delimitado en los siguientes términos: en primer lugar, y
esto es importante, el cliente podía decidir quedarse con los sellos, es
decir: no estaba obligado a venderlos. En segundo lugar, podía venderlos a
través de Afinsa o podía hacerlo por su cuenta. Sólo en el caso de que
decidiera venderlos a través de Afinsa, surgía para ésta la obligación de
realizar dicha venta, en principio a un tercero, en cuyo caso procedería a
entregar al cliente que vendía el precio de la venta de los sellos. Y sólo en
el caso de que llegada la fecha pactada en el contrato en que debía llevarse a
cabo la venta Afinsa no encontrara un comprador para estos sellos, existía el
compromiso por parte de Afinsa de comprar esos sellos al cliente y entregarle
el precio de los mismos.
A la vista de lo anterior, es
evidente que no puede hablarse de que existiera un compromiso de recompra por
parte de Afinsa, formulado en términos amplios y generales. Sólo si el cliente
decidía vender (en lugar de quedarse con los sellos), y hacerlo a través de
Afinsa (en lugar de hacerlo por su cuenta), y de que Afinsa no encontrase un
comprador en la fecha fijada, Afinsa procedería a comprar esos sellos; teniendo
en cuenta que ni siquiera en ese supuesto podría hablarse siempre de recompra, puesto que podía ocurrir que los
sellos que el cliente quisiera vender no le hubieran sido vendidos por Afinsa.
El cliente, por lo tanto, no se
suscribía a unos contratos tipo, sino que, formalmente y con todas las garantías,
compraba unos sellos en el seno de unas relaciones contractuales que
especificaban claramente los derechos y obligaciones de las partes, así como la
naturaleza de la operación realizada.
En la inmensa mayoría de los
casos, la liquidez la obtenía el cliente, no por la compra a la empresa, sino
por la adquisición de terceros, ajenos a Afinsa, tal y como ya he señalado, y,
por lo tanto, cuando compraba Afinsa, lo hacía sobre sellos que ella no había
vendido a ese cliente, sino que éste los había comprado a otro particular.
No es posible hablar de
“ahorrador” en este tipo de operaciones, salvo que se haga en sentido general,
al igual que se podría utilizar ese término en el inversor en inmuebles, oro,
arte, o cualquier otro bien tangible. La figura del ahorrador en instituciones
financieras, por ejemplo, un banco, realiza una operación de una naturaleza y
operativa para las partes absolutamente diferente, que nada tiene que ver con
las arriba mencionadas.
La utilización de términos de
ese sector de actividad en el de las “inversiones” en bienes tangibles no puede
entenderse de otra forma que no sea coloquial o informal, y nunca deberá servir
para establecer analogías de fondo entre ambas sistemáticas. (El Saqueo de Afinsa - La verdadera historia de una intervención, págs. 64-66)
domingo, 26 de octubre de 2014
Personal y transferible (I).
Acabo de "chatear" con una querida amiga y seguidora de Canal Afinsa, que ahora está en Italia. Me comenta que en el tránsito España-Italia, leyó de un tirón Lamentos y suspiros desde la Muralla - El asunto ese de los sellos, mi primer libro sobre nuestro drama, cuyos sucesivos capítulos tan bien conocéis algunos porque nacieron desde el foro de nuestro compañero Juan Pedro, que tanto bien ha hecho a nuestra causa, como medio de comunicación entre los perjudicados por el saqueo de Afinsa y nuestro expolio.
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