Queridos amigos:
Agradezco profundamente vuestros mensajes de apoyo y cariño en estos momentos tan terribles por los que estamos pasando. No hay palabras para describir el inmenso vacío que Rafa deja en mi vida, pero el desgarrador dolor de su pérdida no debe ser un punto de inflexión negativo en nuestra lucha. Otros compañeros le precedieron y su pérdida, igualmente irreparable para sus esposas, maridos, hijos, familiares y amigos, siempre fue un revulsivo para nosotros; su marcha nos dio más fuerzas para seguir adelante en esta causa por la que tantos y tantos luchamos cada día.
Os pido un poquito de paciencia conmigo, y de tiempo. El inmenso amor de mis hijos, Jorge y Cristina, y su compromiso con nuestro problema, hacen posible que sean ellos quienes tomen el testigo de su padre y me ayuden -nos ayuden- a seguir adelante. Así lo habría querido nuestro Rafa. Así lo quiero yo.
Un beso muy fuerte para tod@s.
Os quiero mucho.
Mila.